En la Casa de la Lectura de Segovia, y dentro del programa del Hay Festival Segovia, tuve la oportunidad de conversar sobre historia y emociones con el periodista Héctor Rodríguez. Para un historiador y novelista como yo, la ocasión es extraordinaria. Mi agradecimiento a la organización y al público que se acercó a escucharnos.
La historia provoca emociones
Partimos de una idea que para mí es indudable: la historia emociona. Cuando Margarita Torres y yo presentamos Los reyes del Grial, el revuelo fue mundial. Un objeto de hace dos mil años provocó una riada de noticias en medios de todo el planeta. Pocas pruebas hay más claras de la capacidad del pasado para conmovernos.
Historia y ficción, dos caminos distintos
Hablamos también de la necesidad de distinguir la historia de la ficción. La historia, como disciplina científica, tiene unas pautas muy concretas: el historiador solo puede llegar hasta donde le llevan las pruebas. La novela, y en particular la novela histórica, puede acercarse a esa realidad, pero siempre será ficción.
Esa diferencia explica el paso de un libro a otro. Con Los reyes del Grial quise contar la historia de otra manera, pero como historiador me detuve en el punto exacto al que me llevaron las pruebas. Con Calix Domini. La conjura del Grial, al tratarse de una novela, pude ir más allá en mis suposiciones.
Unos días antes hablé de todo ello en Onda Cero, en el programa Más de uno Segovia.
Fotografías de Lisbeth Salas.





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