
En la Basílica de San Isidoro de León se conserva una de las piezas más fascinantes de la orfebrería medieval europea: el Cáliz de Doña Urraca. Para muchos visitantes es una joya más del tesoro leonés. Para Margarita Torres Sevilla y para mí, después de años de investigación, es mucho más: la pieza que guarda en su interior la copa que la cristiandad veneró durante siglos como el cáliz de la Última Cena.
En este artículo te explico qué es exactamente, por qué lo relacionamos con el Grial y cómo puedes verlo con tus propios ojos.
¿Qué es el Cáliz de Doña Urraca?
El cáliz está formado por dos copas de ónice unidas por una rica montura de oro, decorada con piedras preciosas y perlas. La montura es obra del siglo XI, pero las copas son muy anteriores: la parte superior es una pieza que se puede datar en el siglo I y procede del Mediterráneo oriental.
Debe su nombre a la infanta doña Urraca, hija del rey Fernando I de León y de la reina doña Sancha, que mandó engastar las copas con sus joyas personales y donó la pieza a la iglesia de San Isidoro. Su nombre aparece en la propia montura, en una inscripción dedicatoria.
¿Por qué se relaciona con el Santo Grial?
En Los reyes del Grial defendemos que la Copa del Señor, venerada por las primeras comunidades cristianas como el cáliz que usó Jesucristo en la Última Cena desde al menos el año 400, es la parte superior interna del Cáliz de Doña Urraca.
Según nuestra investigación, la copa se custodiaba en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. A mediados del siglo XI, debido a una serie de avatares por todo el Mediterráneo, el cáliz llegó a Egipto y el califa fatimí se lo regaló al emir de Denia. Este príncipe musulmán se lo entregó después a Fernando I, rey de León (1037-1065), para garantizar el apoyo entre ambos reinos. Así llegó a la corte leonesa, donde su hija Urraca lo convirtió en el cáliz que hoy conocemos.
Continúa leyendo: te cuento ese viaje paso a paso, con mapa incluido, en De Jerusalén a León: el viaje del cáliz en el siglo XI.
Un objeto que dio la vuelta al mundo
La historia provoca emociones, y el Cáliz de Doña Urraca es buena prueba de ello. Cuando presentamos el libro en 2014, la noticia dio la vuelta al mundo: un objeto de hace dos mil años provocó una riada de noticias en medios de todos los continentes, y miles de personas se han acercado a León para verlo desde entonces.
Como en toda investigación histórica, nuestra propuesta ha generado debate, y así debería ser. La historia, como disciplina científica, avanza contrastando pruebas e interpretaciones.
De la historia a la novela
Como historiador, en Los reyes del Grial solo podía llegar hasta el punto concreto al que me llevaron las pruebas. En mi novela, Calix Domini. La conjura del Grial, he podido ir más allá: imaginar a las personas que protegieron la reliquia y los peligros que corrió en su viaje de Jerusalén a León. Es ficción, y no pretende ser otra cosa, pero nace de aquella investigación.
Dónde ver el Cáliz de Doña Urraca
El cáliz se expone en el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro, en el centro histórico de León. La visita permite contemplar también el Panteón de los Reyes, con sus extraordinarias pinturas románicas, y otras piezas del tesoro de la colegiata.
Los horarios varían a lo largo del año. Consulta la información actualizada sobre horarios y entradas en la web oficial del Museo de San Isidoro.
Para saber más
- De Jerusalén a León: el viaje del cáliz en el siglo XI, la continuación de este artículo.
- Los reyes del Grial, el ensayo que escribí con Margarita Torres Sevilla.
- Calix Domini. La conjura del Grial, la novela.
- Mi conversación sobre historia y emociones en el Hay Festival Segovia.

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